VIAJES

2 días en Pleven

Tiempo de lectura: lo que tardas en preparar un hummus bien rico.

Este es nuestro primer viaje juntos en el blog y ¡estoy emocionada! Serán dos días intensos: veremos y comeremos todo lo que nos dé tiempo y espero que te guste todo.

Vamos a visitar una ciudad a la que nunca me hubiera planteado viajar, más que nada porque no la conocía hasta que mi amiga Esther se fue allí a trabajar. Estoy hablando de Pleven [Плевен], en Bulgaria.

Antes de viajar a Bulgaria estaría bien cambiar algo de dinero. La moneda de Bulgaria es el lev. 1 euro son 1,96 leva aproximadamente.

Para llegar hasta allí desde el aeropuerto de Sofía [София], cogemos un taxi que nos cuesta 14 leva y nos deja en la estación de autobús desde donde sale nuestro autobús a Pleven. **Tenemos que fijarnos bien en que el taxi tenga el logo de los taxis oficiales de Sofía, si entramos a otro por error, nos puede salir bastante caro**

Las taquillas de Union Ivkoni [ЮНИОН ИВКОНИ] abren a las 5:30 h y compramos un billete para el autobús de las 6:30 h por 10 leva. Ya solo nos quedan tres horas y media para llegar a nuestro destino. Tranquilos, que el trayecto merece la pena. Para las que estamos acostumbradas a paisajes de secano, más amarillos que otra cosa, los verdes paisajes de Bulgaria, con árboles altísimos y grandes montañas con los picos nevados son toda una novedad y nos fascinan. Si estás muy cansada, tranquila, entre el calorcito del autobús y la suspensión blanda ayudada por los baches de la autovía, te mecerán hasta que te quedes dormida y recuperes energías para estos dos días intensos que nos esperan.

Día 1

Son las 8:55 y ¡ya estamos en Pleven! El cielo es azul y brilla el sol, algo que dice Esther que rara vez pasa aquí. Cogemos un taxi para ir a dejar los trastos a su casa y es la primera vez que temo por mi vida aquí. Vamos en un taxi con cinturones de adorno, el conductor no deja de mirar su móvil y al final nos tima porque dice que somos españolas y que tenemos dinero. ¡Bienvenida a Pleven! **Don’t worry, solo nos ha pasado esta vez**

Desayunamos unas tostadas untadas de Lutenitsa, una crema que suelen comer los niños búlgaros para almorzar o merendar [la versión saludable de los típicos bocatas de nocilla de nuestra infancia]:

Lutenitsa

Ya hemos cogido fuerzas y podemos empezar a patear la ciudad.

Pleven es conocida como la primera ciudad que fue liberada del dominio otomano. Los rusos ayudaron a los búlgaros a expulsar a los otomanos y les están muy agradecidos, tanto es así que los monumentos más importantes de la ciudad son en memoria de esta batalla.

El primer monumento que nos encontramos está al final de una escalinata considerable, es la Maika Bulgaria, la madre Bulgaria, [майка българия], un monumento que simboliza la liberación de Bulgaria representada por una figura femenina que rompe unas esposas.

Maika Bulgaria

Por el camino nos encontramos con ciertas pistas que nos sugieren que en esta ciudad veneran a un tal señor Skobelev. Seguimos subiendo y nos encontramos con el parque Skobelev [Скобелев парк] que incluye también un museo y un cementerio y está ubicado en el que fue el campo de batalla de la guerra ruso-turca dirigida por el general Skobelev. El parque está sobre un valle conocido como el “Valle de la muerte”, por donde se aprecian muchos restos de balas de cañón y cañones que ahora forman parte de la decoración del lugar. Hay 9 fosas comunes y un osario donde se guardan los restos de los muertos rusos y rumanos.

Seguimos caminando, un poco agotadas ya, y nos topamos con el museo Pleven Panorama, donde se narra la guerra ruso-turca de 1877-1878. Está situado dentro del parque Skobelev y se eligió esta ubicación porque es donde se produjeron 3 de las 4 batallas más grandes que supusieron la liberación de Bulgaria.

Seguimos caminando y admirando las florecillas que aparecen en nuestro camino, disfrutando del buen día que hace y a lo tonto a lo tonto, nos salimos de Pleven. ¡Ups, si acabamos de llegar! Por aquí vemos a unas señoras que están recolectando ortigas. Esther me explica que en Bulgaria suelen comerse y es un plato bastante conocido. Yo ni me había planteado que se pudieran comer. ¿Alguien por aquí que haya comido ortigas?

Cuando caminas tanto que te sales de la ciudad

Seguimos el camino que nos lleva al lago y vemos que en la plataforma que normalmente está desierta, han puesto ya las mesas de la taberna, lo cual nos indica que se están preparando para el buen tiempo y pronto se podrá tomar algo sobre el lago. Nosotras, de momento, aprovechamos para hacer un par de fotos.

Yo en este momento le estoy pidiendo al Universo que un taxi nos lleve de vuelta al centro y nos deje cerca de un restaurante. **Spoiler: no pasa. Volvemos andando al centro**

Esther nos quiere llevar a un restaurante con opciones vegetarianas al que le gusta ir. Yo me dejo llevar. ¿Te apuntas?

Entramos al “Pinch of Love”, el nombre ya promete. Los dibujos en las paredes de la entrada ya nos dicen que su interior será alternativo y muy diferente a lo que seguramente sea tradicional en Pleven. El interior está decorado con cuadros hechos a mano con recortes. Las lámparas están hechas de papel. Hay muebles antiguos, radios vintage enormes, libros por todas partes, un patio interior, ambiente internacional… Me está gustando. Y todavía no he visto la carta.

¿Qué pedimos? ¡Hay ortigas! ¡Quiero probarlas! No me digas más. Nos decidimos por todo esto:

  • Ortigas con queso sirene
  • Wok de verduras con tofu cheese
  • Polenta o Kachamak con pesto [la vida con pesto, la vida mejor]
  • Para beber dos limonadas, una con jenjibre [ay, cómo pica la garganta] y la otra con bayas de sauco [muy dulzona y muy rica]

Vamos a pagar, pero ¡OMG! El mostrador nos habla y nos dice exactamente que nos lo llevemos todo. Nos controlamos y al final solo nos llevamos un brownie y una tarta Megobuk. En total, la comida nos ha costado 19 leva.

Mostrador tentador

Un sitio recomendable, el personal es muy amable, hablan inglés, tienen carta en inglés, la comida está muy rica y el sitio es bastante interesante.

Después del tute de hoy, no nos quedan fuerzas para más. Puede que para un paseíto por el centro, admirando los tulipanes que ya han plantado de cara al buen tiempo. Abril es un buen mes para visitar la ciudad, ya que empieza a llenarse de color y, poco a poco, de vida.

¿Después de 20.000 pasos tienes ganas de más? No creo, guardamos fuerzas para mañana. Y esta noche iremos a cenar a una Mejana búlgara [Механа] que es una especie de taberna.

En Bulgaria hay que salir pronto a cenar, porque a las 22:00 suelen cerrar la cocina de los restaurantes. Así que a las 19:30 vamos a la Mejana Златна скара, cercana al centro. Pedimos queso frito y verduras a la parrilla. Pruebo el ayran, que es una bebida compuesta de yogur y agua y tiene un sabor ligeramente ácido. No es una de mis bebidas preferidas ni creo que la vuelva a pedir, pero me gusta probar cosas nuevas.

¡Mañana más!

Día 2

Al día siguiente compramos una banitsa, que es un bollo de masa filo relleno de queso y nos vamos de paseo al centro. Ya nos la comeremos por allí.

Banitsa de queso sirene

Seguimos el camino del río y llegamos al parque de la ciudad, donde hay un cenador bien bonito. Estoy obsesionada con los cenadores desde que vi las Chicas Gilmore, las que la hayáis visto me entenderéis… o no, puede que sea la única loca de los cenadores.

Cenador del parque de la ciudad

Si seguimos por el parque, llegamos a la Plaza Vazrazhdane, que significa “renacimiento”. Este es el centro de la ciudad y donde algunos días, cuando hace buen tiempo, se reúnen grupos de personas para bailar joró, un baile tradicional búlgaro.

En esta plaza encontramos el mausoleo dedicado a los soldados rusos y rumanos que lucharon por la libertad de Pleven. Está construido al estilo de las iglesias búlgaras. Delante de ella hay una llama que no se apaga en honor a los caídos.

Cerca también encontramos el Ayuntamiento, un centro comercial y varios restaurantes con terraza donde hacer un alto en el camino.

Espero que te guste el dulce, porque te voy a llevar a merendar a una cafetería nueva del centro comercial Panorama Mall. La cafetería se llama Nedelia, “domingo” en búlgaro, y tienen unas tartas, unos tés y unas limonadas… ¡Madre mía! Mi preferida es la de merengue, ¡y eso que no soy muy de merengue! Tienen terraza que va genial para los días de sol. Y sus estanterías están llenas de libros que puedes leer (si sabes búlgaro) mientras te tomas algo.

Se nos han pasado las horas hablando y hablando y casi es hora de cenar. ¿Qué te parece si vamos paseando hacia el restaurante al que quiero llevarte a tomar nuestra última cena?

Se llama Hummus House y es un restaurante vegetariano que lleva una concursante del Master Chef búlgaro. El local tiene dos espacios separados por una media pared. En una zona hay mesas y sillas y bancos para comer y, en la otra, puedes sentarte en pufs, mesas bajitas y tienes que entrar descalzo. En la zona de pufs se está muy cómodo. Además, si vas con el portátil, tienes enchufe y puedes trabajar cómodamente.

Pedimos unos falafel, 3 tipos de hummus con crudités y pan para dipear, y una especie de noodles thai con salsa de coco muy rico. Acierto total. Para beber una limonada con frutos del bosque. Me está empezando a gustar esto de pedir limonada.

Mañana ya toca coger el avión, espero que hayas disfrutado de la ruta. A mí me ha quedado pendiente visitar el Kaylaka Park, un parque donde puedes pasar toda la mañana paseando entre la naturaleza. Si vuelvo a Pleven, lo visitaré, ¿te vienes conmigo?

Enlace al mapa de los sitios que hemos visitado: https://drive.google.com/open?id=1Cfdp-2bDL2o8DH983pj9QZe_D30RwlZ3&usp=sharing

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